Estilo de vida

Cómo hacer pan en casa desde cero

El pan es un alimento imprescindible en la dieta
mediterránea, y vamos a enseñarte como hacer pan en casa desde cero.

En nuestro país ha sido siempre consumido en grandes cantidades
como acompañamiento para cualquier comida. Pero en los últimos años, la afición
por la búsqueda de un producto de excelencia, sano y elaborado de manera
artesanal, ha derivado en toda una revolución.

Desde los pequeños establecimientos hasta las grandes
fábricas que elaboran este artículo, tienden a ofrecer cada vez en mayor medida panes artesanales, realizados con masa madre, menos azúcares y de mayor calidad.
Además, las opciones se han multiplicado, y actualmente podemos encontrar una inmensa
variedad de tipos, sabores y texturas.

Por otro lado, la búsqueda de un pan de calidad ha hecho
proliferar, de la misma manera, la elaboración casera. Así, ahora es
fácil encontrar en los supermercados y en muchas tiendas online una gran
cantidad de harinas diferentes, levaduras de distintos tipos y máquinas
panificadoras
que nos permiten hacer nuestro propio producto de una manera
sencilla y, sobre todo, sana.

Si quieres saber cómo elaborar un par casero de calidad con el que tú y tu familia podáis disfrutar en cada bocado, toma nota de esta
completa guía. Aprenderás todo lo que necesitas para ser la envidia de las
panaderías de tu barrio.

Los ingredientes clave
para hacer un buen pan casero

Lo primero que debemos determinar a la hora de preparar nuestro propio pan es, evidentemente, los productos esenciales que vamos a necesitar. Pero tranquilidad, que esto es sencillo, ya que para su elaboración sólo son necesarios 5 ingredientes: harina, agua, aceite, levadura y sal.

Ahora bien, la receta se complica un poco más a la hora de elegir qué levadura o harina deberemos utilizar y en qué cantidades, dependiendo de la variedad de producto que deseemos elaborar. Empecemos por ahí para conocer más a fondo este maravilloso mundo.

Levaduras: tipos y cómo elegir la más adecuada

No todas las clases de levadura
son iguales, por eso es conveniente conocerlas y elegir así el producto más
adecuado para nuestros propósitos. Vamos a comenzar por aprender qué es
exactamente y por qué es necesaria a la hora de hornear pan.

La levadura es un hongo unicelular microscópico que es capaz de producir
la fermentación en varios compuestos orgánicos. Se utiliza en repostería
y panadería para conseguir productos esponjosos, tiernos y con un mayor volumen.

Tiene dos funciones principales.
La primera es, como hemos dicho, fermentar mediante el reposo -durante minutos
e incluso horas, dependiendo del tipo que sea-. Y la segunda es la gasificación.
Para ello, se utiliza la levadura química, sobre todo en repostería (aunque
también es posible hacer pan con esta última, no es una alternativa muy
recomendable).

Existen básicamente dos
grandes tipos de levadura
. Veamos las diferencias entre ambas y las
variedades de la primera:

  • Levadura de panadería: es la que se utiliza, como su propio nombre indica, para hacer las masas de los panes (y también de las pizzas). Estos alimentos necesitan la fermentación de este tipo de levadura para conseguir una textura esponjosa, pero a la vez firme. Existen dos subgrupos:
  • Levadura química: mal llamada así -porque en realidad no lo es- no produce fermentación. Su labor es la de gasificación, y se usa principalmente para repostería.Este tipo se puede utilizar para elaborar el pan casero, pero perderá firmeza y el resultado final no será igual que con la levadura fresca. Por ello, te recomendamos que sólo la uses en el caso de que alguno en casa tenga alergia a la levadura.

La harina: los tipos más comunes para hacer diferentes panes caseros

Es otro de los principales ingrediente que deberemos comprar
a la hora de elaborar nuestro pan en casa. Sin embargo, existen muchos tipos de harina,
por lo que depende del producto que queramos conseguir, tendremos que utilizar
una u otra. Estas son las más habituales:

  • Harina de trigo: es la que más se utiliza en nuestro país. La de fuerza media es perfecta para fabricar pan. Es un tipo muy versátil, por lo que es fácil elaborar diferentes clases de panes. El resultado será esponjoso, con una miga ligera y gran volumen.
  • Harina de trigo sarraceno: Si tenemos en casa algún intolerante o alérgico al gluten, podremos utilizar esta clase para evitar problemas. Otras buenas opciones para celiacos, con las mismos beneficios que la harina sarracena, son las de mijo o de arroz integral.
  • Harina de centeno: es muy habitual para fabricar panes negros. En el norte de Europa se utiliza sin mezclas, pero en España se suele combinar con harina de trigo, ya que no estamos acostumbrados al sabor amargo. El resultado de utilizar esta harina son panes con una miga muy densa. Su periodo de conservación es más amplio, y son muy nutritivos.
  • Harina de cebada: como en el caso anterior, los panes elaborados con este ingrediente son más bajos en gluten que los de trigo. Por lo que el resultado será menos esponjoso. Es muy habitual para preparar panes integrales.
  • Harina de
    avena
    : es menos recomendable que las anteriores para elaborar panes, aunque
    también se puede usar si aprendemos. Para ello, habitualmente se suele
    mezclar con otras harinas
    de fuerza media, para conseguir esponjosidad. Las harinas de avena no tienen gluten y existe un mundo de variedades, como la integral o la de
    sabores (vainilla, piña, chocolate…)
  • Otras
    harinas
    : además de todos estos ejemplos, existen más. Las harinas de coco, la harina de garbanzos,
    de almendra, algarroba o de quinoa. Si queremos añadir alguno de estos tipos
    por las propiedades que aportan y para evitar intolerancias, lo más conveniente
    es hacerlo mezclándolas con alguna de las anteriores (excepto en el caso de la
    harina de garbanzo, ya que podemos conseguir un pan libre de gluten y muy rico
    sin necesidad de combinarla).


Masa madre. ¿Qué es y cómo fabricarla en casa?

Seguro que últimamente oyes constantemente este término. La masa madre tan de moda actualmente, y que en realidad es un sistema de fermentado antiquísimo, consiste en crear un cultivo con harina y agua, aprovechando la levadura natural y los microorganismos del aire.

Su elaboración es lenta y es un producto difícil de tratar,
pero su resultado es mucho más exquisito que si utilizamos levadura comercial. Estos
son los 4 pasos a seguir para conseguir la mejor masa madre:

  1. Para su preparación, mezclamos agua y harina en un bote más alto que ancho, y lo dejamos 24 horas a temperatura ambiente tapado con un paño limpio. Cada 24 horas, será necesario ir añadiendo más agua y harina.
  2. Durante el primer y segundo día, su apariencia no cambiará. Será a partir del tercero cuando el olor se volverá más avinagrado y el volumen crecerá. Esto es buena señal, significa que el proceso ya se está activando.
  3. El cuarto día, deberemos retirar el líquido de color parduzco que se ha formado en la superficie.
  4. A partir del día 5, podremos empezar a utilizarla. Para saber si está lista, es necesario que presente un aspecto cremoso, y deberá tener burbujas en la superficie. Además, el olor agrio nos indicará que está en su punto.


Intolerancias: ¿qué opciones existen?

Si tú o algún miembro de tu familia sufrís alergias o intolerancias
alimenticias, no te preocupes y que no cunda el pánico. Es posible hacer tu
propio pan casero con el mejor sabor y todas las seguridades.

Por ejemplo, como ya hemos comentado, existen varios tipos de harinas que no contienen gluten y con las que podrás elaborar panes aptos para celiacos. Eso sí, has de tener en cuenta que la textura y el sabor no serán exactamente iguales, pero no por ello son menos sabrosos.

Las más recomendables son las de arroz integral, trigo sarraceno, avena o mijo. Si quieres aportar a tu pan un sabor extra, puedes añadir otra serie de harinas que potenciarán la aportación nutricional y ampliarán los matices, como las siguientes: garbanzo, quinoa, coco, castañas o maíz, entre otras.

Si eres alérgico a la levadura, también puedes hacer
pan en casa. Solo tendrás que eliminar este ingrediente de la receta y utilizar
los siguientes: harina, huevos, leche, aceite o mantequilla y un poco de sal. Así,
conseguirás tu propio pan sin levadura.

Si tus intolerancias son otras, en el mercado encontrarás todo tipo de soluciones adaptadas a cada caso: sin lactosa, sin azúcares, libre de frutos con cáscara o sin huevo, y así que puedas elegir la que más se adecúe a tus necesidades.


Consejos para comprar la panificadora de pan más adecuada

Ahora que ya tenemos claro qué ingredientes necesitamos para
elaborar nuestro propio pan casero, es conveniente conocer unos pequeños robots
de cocina que nos van a ayudar en esta tarea: las panificadoras.

Existen una gran variedad en el mercado, tanto de modelos como de precios. Y si aún no controlas mucho este mundillo, sigue leyendo y conocerás todos los detalles que rodean a este gran invento.

Qué es una panificadora y cómo funciona

Son pequeños robots que nos
permiten mezclar los ingredientes necesarios para hacer pan, amasarlos,
dejarlos reposar y, por último, cocinarlos, para obtener un resultado final
sabroso, sano y 100% casero.

Criterios a tener en cuenta para elegir la más adecuada

A la hora de comprar una
panificadora
, es esencial tener en cuenta una serie de pautas para que la elección
sea la adecuada y ajustada, tanto a las necesidades como a nuestro presupuesto.
Estas son los más importantes:

  • Precio:
    el coste oscila entre los 65 euros -las más sencillas-, hasta los 320 euros -los
    modelos más completos-. La diferencia de precio se basa principalmente en la
    capacidad y la potencia, además de en la cantidad y tipos de programas que incluyen, así como en las funciones que pueden desarrollar.
  • Capacidad: es uno de los criterios más importantes que debemos tener en cuenta a la hora de elegir la panificadora. Podemos calcular que aproximadamente el consumo suele ser de un kilo semanal para 1 ó 2 personas, aunque evidentemente, depende de la cantidad que se consuma en cada comida.
    Los modelos más pequeñas suelen ser para hacer medio kilo de pan, mientras que los más grandes no pasan normalmente de los 2 kilos y medio.
  • Potencia:
    esta característica no sólo nos permite ahorrar tiempo a la hora de la
    cocción, sino que también facilitará la realización de otras tareas. Las
    potencias suelen ir desde 500 W hasta 1650 W. Debes tener en cuenta que, por lo
    general, a mayor potencia más precio, por lo que antes de adquirir la nuestra
    es conveniente sopesar qué necesitamos realmente.
  • Funcionalidades y programas: las panificadoras pueden tener varias opciones. Algunos modelos incluyen todas ellas y otros sólo unas cuantas, por lo que tu elección dependerá de cuál de ella consideres necesarias. Estas son las más relevantes:
  • Elaboración automática de la masa al 100%, desde pesar los ingredientes a hornear hasta fermentar, pasando por realizar la mezcla y amasar. Es lo que se conoce como panificadoras inteligentes.
    • Opciones varias de horneado.
    • Dorado de la corteza con varias intensidades.
    • Mantenimiento del pan caliente una vez terminada su cocción.
    • Temporizador para poder programar la elaboración y consumir el pan recién hecho.
    • Programas diferentes para hacer distintos tipos de pan (francés, integral…)
    • Las más avanzadas cuentan con más opciones que podemos modificar nosotros mismos, como velocidad, temperatura, tiempos o programas de fermentación.
  • Accesorios incluidos: las panificadoras
    incluyen una serie de complementos que son necesarios. Estos son los más
    importantes, pero no te preocupes, si la panificadora que has elegido no cuenta
    con alguno, lo podrás adquirir por separado:
  • Molde: debe ser antiadherente para evitar que el pan se pegue a las paredes.
  • Tamaño: otro criterio muy importante a tener en cuenta antes de comprar una panificadora. Y es que, si no contamos con mucho espacio en la cocina, es conveniente elegir un modelo de dimensiones pequeñas. Aun así, no suelen tener unas medidas muy grandes y no exceden por lo general de 40 cm. de alto y de largo, y 30 cm. de ancho.


La receta: cómo usar tu panificadora paso a paso

Ahora que ya conoces todos los ingredientes necesarios para
elaborar tu propio pan según tus gustos, y sabes en qué fijarte para comprar la
panificadora que más se ajuste a tus necesidades concretas, solo te queda el
último tramo: que te pillen con las manos en la masa. O mucho mejor: deja a tu
nuevo robot que se ocupe de ello.

Con estos sencillos pasos, conseguirás el mejor pan casero.
El resultado te gustará tanto que las visitas a la panadería serán
historia.

  1. La proporción de los ingredientes: depende del tipo de harina que quieras utilizar, así como la clase de pan que busques. Pero, en general, las cantidades por cada kilo de harina son las siguientes:60% de agua
    2% de levadura seca o un 6% de levadura fresca
    2% de sal
    Una pizca de azúcar (opcional)
  2. Si tu panificadora tiene mezclador, lo que suele ser habitual, solo tendrás que echar todos los ingredientes en la cubeta y tu robot se encargará del resto. Si no, puedes mezclar a mano y después amasar hasta que la masa esté pegajosa.
  3. Deja a la masa reposar. Si la panificadora lo permite e incluye este función, no hace falta sacarla del recipiente. Si no es así, puedes dejarla reposar fuera de la cubeta,  tapándola con un paño limpio y ligeramente humedecida con agua.
  4. Una vez que la masa ha crecido, llega el momento de hornear. Dependiendo de qué programa elijas y del tipo de pan que quieras hacer, el tiempo de cocción será mayor o menor. Si tu panificadora cuenta con esa opción, puedes programarla para comer el pan recién hecho.

Y ahora sí que sí, ya solo te queda el último y mejor paso: disfrutar de un pan sano 100% natural, y lo que es más importante: elaborado en casa con tus propias manos.

¿Sientes ya el olor del pan recién hecho? Pues espera a probarlo. Repetirás.

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